lunes, 19 de enero de 2015
ARTICULO ADICIONAL O DE EXCEPCION: EL GENOCIDIO SILENCIOSO
Nunca, ni en mis encarnizados debates de jóvenes estudiantes con fuego de gloria, nunca en mis descabelladas aventuras sociales, nunca en estos 16 años viviendo en la Venezuela de la falsa revolución, del chavismo que cubre todo, nunca, nunca, pude siquiera imaginar que unos pocos venezolanos condujeran a tantos otros compatriotas, hombres, mujeres, niños y ancianos, al más triste, miserable y terrible de los destinos. A la muerte no esperada ni deseada, al silencio eterno, al dolor máximo, inolvidable e insoportable de sus seres queridos. Un genocidio silencioso.
Hoy, con indescriptible tristeza y angustiosa impotencia soy testigo del terrible acto de genocidio al que están sometidos cientos de hermanos venezolanos, pacientes y enfermos, bocados de tan terrible ideología de las escasez, el hambre, la angustia, la necesidad infinita, la indolencia y la desidia.
Ya comienzan a hacerse los registros probatorios que algún día, en el futuro, saldrán a la luz y darán prueba de tan miserable pena. Rodilla en tierra condenan a pena capital a estos aquejados y dolientes pues son más importantes las armas, la propaganda y los negocios propios que la salud del propio pueblo. Sobran las balas y las armas de represión y enjuiciamiento en donde escasean las curas y tratamientos.
Gobierno de nigromantes y embusteros, habrán de pasar a la historia por su tan terrible trance. Eligieron la miseria y la tristeza de Venezuela y no hay forma de repararlo. Genocidas son, hipócritas socialistas, y no habrá paz ni justicia hasta que les condenemos y encerremos, y allí, en un solitario y oscuro agujero, se lamenten por sus culpas hasta que el tiempo dé termino a sus nefastos pensamientos.
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