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domingo, 28 de diciembre de 2014

ARTÍCULO I: Del populismo. Hablar de populismo se me es tan normal o natural como el hecho de ir a dormir o simplemente respirar, cualquier venezolano, como es mi caso, sabe de sobra de que trata esto y peor aún como es vivirlo. Me considero afortunado pues a mis padres siempre les pareció propio educarme o brindarme una buena educación, y no hablo de títulos académicos únicamente sino de lo mas importante, valores y principios, saber a pensar siendo libre, hacer diferencia de lo bueno y lo malo y lo mejor, entender que como personas que somos, que vivimos en sociedad, debemos tener un alto grado de sentido común, pues es obvio que a nadie le gusta que le hagan daño, entonces porque hacerlo a otros. El punto es que el populismo que se vive en Venezuela nos ha hecho pensar o convencer a muchos que no es otra cosa que la herramienta del “político” abusador y anti sentido común, del mentiroso, del timador, el cobarde, arrogante, carente de escrúpulos, razón, criterio, valor, sentido de responsabilidad, respeto y peor aún, amor. Se aprovecha de la vulnerabilidad de las personas para lograr su cometido particular, independientemente de las consecuencias posibles que ni siquiera las sopesa. Pues entonces el populismo es “el acto de utilizar las necesidades y sentimientos de las masas, el pueblo, las personas, alimentando infinitamente su esperanza, para exaltar la figura de un ser y el logro de los objetivos particulares de este”. En Venezuela lo comprobamos de sobra y vemos con preocupación su proliferación en Latinoamérica, un populismo de izquierda mal habida, en donde sus líderes parece que gobiernan motivados por sentimientos de venganza o algún resentimiento de su adolescencia, y no por el desarrollo de las regiones. Debo entonces enumerar algunos casos reales de como el populismo ha actuado en mi país, como sus actores con perversidad calculan el logro de sus objetivos. Un ejemplo terrible fue la expropiación de empresas y supuestamente entrega a los trabajadores, estos que en su mayoría a su vez veían esta posibilidad con buenos ojos pues era la oportunidad de hacerse de la titularidad accionaria sin aportar capital, sin pagar un centavo, junto a sus compañeros, cada trabajador se haría de la noche a la mañana empresario, cómo no darle el voto a quien augura y promete tal futuro?, “no más riquezas con el fruto de nuestro trabajo para los dueños, toda la riqueza para nosotros” decían unos voceros que escuchaban a los representantes del gobierno hablando de expropiar, pues el gobierno venezolano alimentó estos mensajes y sentimientos, es parte del discurso oficial, los trabajadores pensaban que tendrían los mismos ingresos y beneficios que los propietarios originales y que todo habría de funcionar mejor, pues no fue así, no ha sido así y nunca será así; debemos analizar algunos aspectos de estos hechos, uno, los líderes sindicales se harían de los cargos relevantes, sin revisión de sus credenciales, sin postulación ni elección de todos, sin conocimientos de sus tareas, puestos allí a dedo como pago por organizar las huelgas contra los anteriores propietarios y ayudar con el mensaje de expropiación; dos, son los dueños de las empresas los que al final (o al principio)de la línea entienden, saben y proyectan la visión del negocio, son la garantía inicial ante socios comerciales (acreedores, proveedores y clientes) y lo mas importante, son los padres de un sueño, una idea, un proyecto y por tanto, por un lado nadie como ellos tendrá el mismo sentido de pertenencia y por otro, su ausencia repentina no permite la continuidad histórica y por tanto debe haber un costoso proceso de reingeniería que podría o no mantener la actividad con vida. En el caso venezolano, casi todas las empresas expropiadas están quebradas y sus trabajadores sin ese empleo, algunas pocas casi se mantienen, y de estas ninguna crece o actualiza. Otro ejemplo terrible fue la promesa de casa propia, como nunca en Venezuela, un gobierno prometió con tal nivel de campaña mediática a un pueblo, la adquisición de una vivienda propia, la gran promesa de todas las campañas, el gran acto a favor de las familias desposeídas y los trabajadores a sueldo mínimo, como una fiesta se anunciaba la gran misión vivienda, fue el nombre que se le dio al gran plan de desarrollo habitacional creado en el 2011 , como no votar por estos super líderes?, se expropiaron terrenos, se utilizaron terrenos gubernamentales, incluso terrenos militares, se le impuso a SIDOR (la siderúrgica estatal) una cuota de cabillas y demás para uso exclusivo de la misión, se expropiaron empresas cementeras para garantizar el cemento para la misión y ni hablar de canteras o areneras, todo listo para este mega proyecto, pero el resultado a la fecha es desalentador en hechos pero no en votos, con que unas pocas casas y edificios se hayan construido es suficiente para alimentar la esperanza. Lo que no analizan los esperanzados es que el gobierno habría prometido unas dos millones de viviendas nuevas para el 2017, hoy día apenas han construido poco mas de 300.000, difícilmente se logrará la meta y en el país sigue creciendo la población con necesidades y siguen creciendo las limitaciones gubernamentales. Un tercer caso terrible y de alarmante consecuencia fue la estatización y centralización de los servicios públicos, electricidad, agua y gas, tres servicios fundamentales, controlados hoy día por el gobierno central y donde antes hubo empresas privadas y mixtas que compartían la responsabilidad; como nunca visto y vivido, Venezuela en mi opinión, ofrece los peores niveles de estos servicios en toda América continental, conseguir gas doméstico puede ser un viacrucis, sobre todo si es por bombona individual (tanque pequeño para una sola vivienda), pues ya no es como antes que un repartidor llegaba a tu casa y dejaba la llena a cambio de la vacía, en cualquier momento que esta fuese requerida o en una vivienda multifamiliar donde el camión de llenado llegaba cada tantos días sin falta, con rutina y formalidad, como un reloj, pero hoy no es así, en la mayoría de los casos hay que ir a los llenaderos a buscar bombonas individuales, hacer una fila terrible de muchas horas si es que hay producto y en caso de las multifamiliares pues estar pendiente de las medidas y apenas el tanque llegue al cincuenta por ciento de capacidad, empezar a solicitar el rellenado, nada de planificación, nada de formalismos, nada de control. Sobre la electricidad, sumamente terrible, no deberíamos tener problemas en este sentido y menos en un país petrolero, que exporta electricidad a Brasil y que fue de los primeros en Sudamérica en utilizar este recurso (desde 1888), a la fecha contamos con racionamientos oficiales y no oficiales diarios en varios lugares en todo el territorio nacional, limitando la producción, ayudando a la inseguridad y debilitando la calidad de vida de los ciudadanos, y por último y más alarmante, el agua, por Dios, el agua, recurso esencial, básico para la higiene de una persona y de una población, en pro de la salubridad, para el desarrollo agrario, en fin, para la vida misma, no solo se sufren continuos o ilimitados racionamientos, es que tampoco hay planes de desarrollo sostenible y ni de mejora del servicio ni a corto ni largo plazo y de lo que se surte, en ningún caso es consumible y/o potable, pues la inversión en redes de tuberías y plantas de tratamiento es muy limitada, solo imaginen, tener que por obligación colocar tanques de agua y filtros dentro de un apartamento porque lo que ofrece la empresa estatal no está limpia y solo alcanza para unas pocas horas (tres o cuatro en algunos casos )al día, esto, en uno de los países con mayor reserva de agua dulce del mundo y con mas de 2000 km de costa. Pero y como el gobierno y su líder mesiánico lograron apoderarse de todo esto que antes funcionaba y lo que no, se tenían planes para mejorarlo y desarrollarlo?, simple, mucho discurso populista, promesas de la empresa para los trabajadores, promesas de tarifas bajas en los servicios del pueblo y lo mejor, los servicios de la patria deben ser de los venezolanos, pues bien, todo sonaba muy bonito, pero ni trabajadores ni consumidores están satisfechos hoy en día, y por barato o caro que sea, de igual forma se está pagando algo que no funciona y apura el detrimento de la calidad de vida de las personas. Y que logran o como se benefician los promotores y ejecutores populistas?: Poder máximo, mientras mas centralizado menos son los que opinan o deciden; un poder absoluto les permite de algún modo “legalizar” sus actos perversos , con unas pocas pruebas de sus promesas es relativamente fácil obtener tal poder, pues sus promesas tienen resultados negativos a largo plazo cuando ya es difícil o tarde hacer algo para solucionar. El poder concentrado en uno o pocos entes, y del estado, nadie puede regularlo o fiscalizarlo pues no es un tercero sino el propio ente regulador y fiscalizador el protagonista; el beneficio económico es descomunal y la corrupción se hace norma, con el control total centralizado, las designaciones de contratos a terceros se limitan a la decisión del líder, y solo sus mas allegados son beneficiarios. Y que daño producen?: Además de destrozar empresas, lo cual arrastra ruina económica y laboral, deforman la cultura y los sueños de las personas engañadas y utilizadas, arruinan el mercado, limitan la independencia de poderes, crean desconfianza generalizada, inhiben la democracia (con ella las libertades, la justicia y el desarrollo) y lo peor, dividen y enfrentan a la población, en resumen, rompen al país. Así como estos ejemplos mencionados, hay miles de casos tan oscuros y desalentadores, en la salud, la educación, la seguridad, la justicia, etc. La lista es interminable, mucho hemos de decir sobre el daño causado por los populistas en Venezuela pero ya habrá tiempo para ello. Como mencioné anteriormente, el populismo logró instaurarse en mi país con la utilización de las necesidades del pueblo, creando interminables esperanzas, con premeditación y toda la ambición disponible, nunca con objetividad ni demostraciones de seriedad, siempre mal utilizando los sentimientos y deformándolos, sin garantías de futuro y con falsas expectativas. Los populistas poseen en muchos casos grandes dotes de oratoria con hermosos discursos en pro de la humanidad, en contra de los abusivos, a favor de la esperanza y la igualdad, tienen un sonido angelical, que puede embelesar incluso a los mas cautos, pero sin demostraciones objetivas, sin garantías visibles y sin promesas verdaderamente realizables, no podemos los ciudadanos dar segunda tarima a estos románticos de oficio, pues sus conquistas las consideran logros para sí mismos y no para el conjunto. En esta época de máxima transferencia informativa y de alta tecnología, no podemos debilitarnos con tanta facilidad, poseemos los recursos necesarios para informarnos e informar, hacer ver y hacer saber cual es la verdad, quien quiere engañar y como lo podemos contener, no arriesguemos nuestro futuro, y menos el de nuestros hijos, apostemos por la educación integral y los valores humanos, la experiencia venezolana ha sido dura y muy dolorosa, y aún no termina, no es necesario que se repita en otra latitud lo que ya conocemos. Anexos: http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/120305/mision-vivienda-se-convirtio-en-la-gran-mision-pantalla http://www.2001.com.ve/con-la-gente/camara-inmobiliaria--el-plan-mision-vivienda-ya-es-un-fracaso.html

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